Disculpen las molestias
Ocupada viviendo, lavando pantalones embarrados, consolando llantos ajenos, soportando abogados petulantes, desencajando automovilistas a gritos, comprando maquillajes de modo compulsivo, esquivando compañeros indeseables, almorzando papas fritas en lugar de ensalada verde, intentando desentrañar el Capítulo V, Sección Segunda, cantando bajo la lluvia y algunas otras labores bastante más excitantes que éstas, que mi escasa aptitud para la sutileza no me permite nombrar.



