El soldado de Perón
-Cuando se murió el Viejo, lloré más que cuando murió mi padre, y si hubiera tenido unos años más, hubiera sido Montonero. (Recuerdo cuando le pregunté a mi mamá qué eran los Montoneros, y me contestó que cuando fuera más grande me lo explicaría. Yo estaba en primer grado. Nunca me lo explicó). -¿Vos escuchaste hablar alguna vez de Tucho Valenzuela? –No-. Y me contó la historia de Tucho Valenzuela, que puso en riesgo la vida de su mujer y su hijo por no delatar a sus compañeros. –Me estás extorsionando sentimentalmente, y más te vale que no nombres a Rodolfo Walsh-. Creo que a su mujer la conversación le aburría, qué lástima, pero él, yo y el resto de los presentes abríamos cerveza tras cerveza y el alcohol y la discusión me vuelven más ácida que de costumbre. -¿Peronista de izquierda? ¿No estarás un poco confundido? Elegí, o una cosa o la otra. -Sos una gorila, mirá, se te ve la melena... -No me ofende. Y "Luna de Avellaneda", te lo repito ahora que dejé de parecerte una pendejita, es una película mala, plagada de todos los estereotipos de "la porteñidad al palo", de las que "apuntan directo al corazón", uf-. Nos reímos.
Abogado, peronista, cuarentón y casado. No sé qué cuernos está pasando con mi Edipo femenino.
