domingo

VI

Oye otra vez la catarata sorda
así, todas las noches, del momento
que una granada le voló las manos;
zumbido persistente, pesadilla
oscura como el sueño de una ciega.
Así, todas las noches, ella espera
que aquella catarata se congele
como la adolescente desquiciada
que derriba una puerta a puñetazos
o la anciana que busca largamente
el modo de morir sin darse cuenta:
busca una silla frente a la ventana,
el té al amanecer, la luz confusa
para cerrar los ojos.
Pero la catarata no descansa.
Una mañana sale de su cuarto
a la calle y al ruido de los coches,
al estrépito blanco de una iglesia;
es la virgen de velo telaraña,
la mártir de las manos en gangrena,
la del amor que imita a la tortura;
se tapa los oídos, lanza un grito
en el medio del tráfico.

28 comentarios:

inx dijo...

Muy bueno esto, lástima que seas avara y publiques tan poquito.

Anónimo dijo...

Que raro vos una tarde de sol encerrada escribiendo poesia.

Sebastián dijo...

¡Epa!

¿A quién estuviste leyendo?

Me recuerda a algún poeta brasileño que ahora no puedo identificar. En todo caso me gusta mucho tu texto. Es más denso que otros que has escrito, pero también más musical.

film x dijo...

¡Minerva!, le das un excelente final a tu poema.

Un gran salute.

el_tipo dijo...

Qué terrible, el amor que imita la tortura.

Qué irreparable.

Qué bien contado che.

ÓL dijo...

Ya te lo dije. ¿Hace falta repetirlo?

Minerva dijo...

Inx, gracias! No soy avara, sino bastante poco productiva. Y demasiado autocrítica a veces.

Anónimo, A veces, el sol calienta en otra parte y no en tu balcón.

Sebastián, a mí también me resuena algo de algún lado. Estuve leyendo a Octavio Paz estos días, la métrica debe habérseme pegado de ahí.

Film X, gracias! Me costó bastante encontrarle un final, podría haber seguido. Saludos también para vos.

El Tipo, el amor y la tortura, o algo parecido a ella, suelen ir juntos en muchos casos. En otros no, pero (yo al menos) no tuve el placer todavía.

OL, no hace falta. Un beso.

daniela dijo...

gracias!, y síp, se trata más o menos de eso...

Tamarit dijo...

Lindo poema. Triste, también.

inx dijo...

Por una cuestión de ritmo yo pondría entre el anteúltimo y el último verso,una o dos lineas más

Tamarit dijo...

"En la mitad del tráfico." Raro, también. Más ritmo.

Nippur dijo...

muy bueno... con mucha fuerza.

saludos.

hiloglorieta dijo...

tenías razón,
ya estamos dándole un nuevo rumbo a su vida garuna.


gracias :)

Ignacio dijo...

"morreu na contramao atrapalhando o trâfego..." Chico Buarque

Me gustó mucho el poema. Casi nunca me pasa eso.

Ignacio dijo...

no había leído al que recordaba al poeta brasilero...

Tam dijo...

Construçao (?), construçao... Quelle volonté, quelle volupté, et on meurt... Puaj! :)

Saludos,

Ignacio dijo...

lamento no saber francés...

Tam dijo...

"Quelle volonté, quelle volupté, et on meurt...": "Cuánta voluntad, y cuánta voluptuosidad; y a la postre, espichás...". ¡Puaj!

Salúdoos.

Ignacio dijo...

Agradeço a traduçao...

Tam dijo...

"Obrigado"?

Xequio777 dijo...

Interesante, save a una pesadilla muy personal, acaso es así?, desde mi ensueño prefiero bañarme en la catarata...
Un gusto en conocerte.

toto scurraby dijo...

y nadie la escucha.una lastima

greta bo dijo...

parece un presagio de lo que fue el día de hoy...
me gusta tu letra.

Anónimo dijo...

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en
llamas
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
playa sin fin de tu costado.

Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.

Siempre hay abejas en tu pelo.

Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas
grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.

Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.

Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).

Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

reuben dijo...

mmmh... esa catarata sorda, como amenaza de (domingo) vacío que no descansa. Dios me libre...

Diana dijo...

"un grito de angustia
se ahogó en medio de la bruma
y un niño arrodillado
alza las manos"

Halali, 1918 Vicente Huidobro

por alguna razón, al leerte me acorde de este añejo poema...

Tam! dijo...

Huidobro... "Temblor en el cielo"... "Tremblement [...] le ciel"...

¿Sigue la racha?

Tam! dijo...

"Temblor de cielo" - "Tremblement de ciel". Pongamos que dice así...