viernes

Pero si un día me demoro, no se impacienten: seguramente me detuve a acariciar a algún gato, a comprar toneladas de golosinas o a conversar con una vieja; hasta pudo haberme atropellado una bicicleta, e incluso derribado un desengaño, aunque el engaño no fuera tal o fuera culpa mía. Se sabe, la calle está llena de peligros para los caminantes, y no se trata sólo de caramelos envenenados.

25 comentarios:

Ana C. dijo...

¡Qué comentario más interesante que te hicieron ahí arriba!
Tené cuidado andando por la calle, que siempre te estoy esperando y soy bastante impaciente. Besos y saludos.

Tony dijo...

La vida pone obstáculos para que nos fijemos en ella... para que no la dejemos pasar desapercibida... es celosa la canija.

Yellow Kid dijo...

yo he hecho de llegar tarde a todos lados un modo de vida...

Jhonny dijo...

Lo que más me jode, es que a pesar de que cada vez somos más los caminantes, las ciudades (y sus ingenieros en penumbras)nos tienen cada vez menos consideración. Ser caminante es ser un poco sobreviviente, un poco demorado no sólo por los autos, sino por esos seres inmateriales que usted nombra, como un desengaño, o un gato.

Bestiaria dijo...

de pequeña me volvieron tan loca con los peligros de la calle que no puedo dormirme hasta que llega mi marido.
si su llegada se demora más de diez minutos corro a abrazarlo desesperadísima y sostenemos siempre la misma conversación. Yo le digo que pensé que le había pasado algo y cuando me pregunta qué, me pierdo en mis balbuceos incoherentes. apenas se entiende "robo", "monstruo" y "extraterrestre".

Pablo dijo...

Ojo, el pancho que viene de contramano sin luces...ese es jodido.

Beatriche dijo...

es que la vida te encuentra donde sea que estés, aunque quieras parar el mundo encerrándote en tu casa, siempre (SIEMPRE) algo se filtra que empieza a llamar tu atención. Por eso es que si uno está medianamente atento, no hay depresión que dure eternamente.

Ferdinand Mortnais dijo...

Es una enfermedad terrible, yo llego tarde siempre a todos lados. Y eso que no hablo con viejas ni compro golosinas.
Te acompaño en el sentimiento.

Ca dijo...

qué torpeza Minerva, todos sabemos que los desengaños no derriban, empujan...

srta corazón dijo...

yo era re feliz por la calle desde que siento que me puedo morir.

ahorrense los comentarios sobre que estoy loca/enferma/paranoica... o alguno está en condiciones de negar la posibilidad concreta de que yo, y ustedes también, podamos morirnos??

Minerva dijo...

Ana C.: El comentario de arriba era spam, aclaro. Eso sí, yo sólo me detengo a hablar con viejas, es mi límite de socialización, comprendeme. :)

Tony: Alguna que otra vez, también, me he topado con personas disfrazadas de empanada.

Luchiano: Es que yo no llego "tarde", simplemente las cosas de la calle me detienen.

Jhonny: Por eso me declaro a favor del ensanchamiento de las veredas, las multas a los automovilistas irresponsables y la existencia de gatos callejeros.

Bestiaria: Uf, me siento identificada. Diez minutos pueden bastar para imaginar las más trágicas escenas de accidentes, muertes y abducciones.

Pablo: Igual de pancho que una, que va mirando para cualquier lado menos al frente.

Beatriche: Entiendo poco a la gente depresiva, aunque suelo estar rodeada de ellas... ¿Cómo se les haces comprender que uno sale a dar una vuelta y hay miles de detalles a los que prestar atención?

Ferdinand: ¿No comprás golosinas? ¿Qué clase de ser humano sos? :)

Ca: Te empujan por la escalera, haciéndote rebotar la cabeza con cada escalón, y cuando llegás abajo aparece Jack The Ripper y te arranca las entrañas.

Srta. Corazón: No quiero agregarle preocupaciones, pero también se puede morir en su casa, digamos electrocutada, resbalándose en la bañera o por un escape de gas...

El Licho... dijo...

si te demorás yo empiezo a morfar tranqui entonces.

Coxon dijo...

Al menos espero que la paranoia no siga en auge...

Bardamu dijo...

Hay perros. Demasiados perros en las calles. De ellos, más que de nada ha de cuidarse.

Ca dijo...

Ouugh, me dolió mucho eso...

Sana, sana Minerva.

Tony dijo...

Además yo no llego tarde... lo que sucede es que procuro llegar muy puntual a la última parte de las citas...

DudaDesnuda dijo...

Afortunadamente cuando nos suceden esas cosas, es una suerte que nadie nos ayude. Nada más peligroso, cuando necesitamos ayuda, que recibir ayuda.

Besos y consuelos.

Jack Celliers dijo...

Llego tarde a todas las citas, quiero llegar muy muy tarde a la última de todas. Aún busco una manera de ausentarme. ¿A alguno se le ocurre una buena excusa para eludir la cita con la última hora?

chirusa dijo...

si te demorás yo arranco... nada de andar esperando que termines tu conversación con una vieja, pero si te retiene la compra de golosinas, ahi seguro que te espero...

Sil dijo...

cómo me gustan estas cosas así: cortitas y al pié.

DudaDesnuda dijo...

¿Citarla nosotros???

lucas dijo...

Bienaventurados los que se detienen, aunque más no sea un instante cortito como patada de chancho o finito como rajadura de vidrio.
Nunca llegamos a ninguna parte me dijeron, por más apurados que estemos...un verdadero desproposito.

Adrian dijo...

Qué bueno. A veces, para algunos (yo y algunos otros de mí) es difícil detenerse. Y siguen hacia donde no saben.
Me gustó pasar de nuevo por acá.

Minerva dijo...

Licho: Ya no existen los caballeros...

Graham: No, la calle es un paraíso al lado de los peligros que guardo en la cabeza.

Bardamu: No sé los perros del Dock, pero por mi barrio, suelen ser amigables, jamás me ha mordido ninguno.

Ca: Colita de rana. ¿"Colita de rana"? Mmmm, nunca me había detenido a pensar en eso de la colita de rana, ¿cómo se supone que es?

Tony: Hay que buscar el equilibrio, a veces se llega DEMASIADO tarde, y el tipo en cuestión ya escapó con otra...

Duda: Estuvo muy críptico lo suyo... a ver si se explica...

Jack: Rece mucho, dicen que hace bien.

Chirusa: La compra de golosinas insume cinco minutos por kiosco, aproximadamente. Haciendo cuentas...

Sil: Gracias :)

Lucas: Es que quizá sea la manera de disimular que no tengo la más puta idea de adónde voy.

Adrián: Me alegra tenerlo de nuevo por estos lares. Ya sabe, los gatos son una buena excusa para justificar la tardanza.

Caudor dijo...

La vida es increíblemente corta. Ahora, al recordarla, la veo tan apretada que, por ejemplo, casi no comprendo cómo un joven puede tomar la decisión de ir a caballo hasta el pueblo más próximo sin temer (y descontando, por supuesto, la posibilidad de una desgracia) que ni el espacio de una vida normal y sin contratiempos baste para empezar siquiera con semejante viaje.